Algunas ideas para motivar a los niños a leer

No hay recetas mágicas. Ninguno de los consejos que les ofrecemos a continuación son infalibles, sin embargo, pruébenlos; alguno puede funcionar.

Lectura en voz alta

Mucho se ha hablado sobre los beneficios de leerles a los niños desde que son pequeños, incluso desde el vientre materno: se crean lazos afectivos, se ofrece seguridad y tranquilidad, y también se comienza a formar un futuro lector. Quisiera destacar que en estas «lecturas» no tiene que mediar necesariamente un libro. Se pueden contar historias que se conozcan de memoria, anécdotas familiares, leyendas populares…

Educar con el ejemplo

Es muy difícil inculcarle a un niño un hábito que nadie más en casa tiene. Si la lectura es algo cotidiano y normal en la familia, es muy probable que se «contagie» de ese entusiasmo.

Comentar sobre lecturas

De la mano con el punto anterior, una forma de fomentar el hábito de leer es comentando las lecturas recientes que se han hecho. Así como se habla de deportes, política, telenovelas, también se pueden incorporar a las conversaciones familiares las lecturas realizadas/vividas. Y es una forma muy práctica de sumar a los niños a las conversaciones. El intercambio de ideas debe respetar el criterio individual, aunque esto no quiere decir que no se polemice sobre algún tema; al contrario, esa es siempre una buena ocasión para invitar a que se continúe leyendo e investigando sobre el asunto en debate.

Tener libros en casa

Es una realidad que hay familias donde no existe el hábito de leer, y aunque muchos padres no lean consideran que es muy beneficioso para los hijos hacerlo. Para ellos también tenemos consejos. Nunca es tarde para crear el hábito, pueden comenzar con historias cortas o poesía, sobre todo si no disponen de mucho tiempo.

Tengan libros en casa. Pero no los pongan en un lugar «sagrado» e inalcanzable, como adorno, y no tengan miedo de que se puedan dañar. Pónganlos a la mano, sobre el velador en la habitación, en un canasto en el baño, en la mesa de centro de la sala… cualquier lugar es bueno. Y que esos libros sean variados en contenido y estética. Cuando hablamos de libro, pueden ser textos literarios como los libros de cuentos, poesía, novelas, etc., o libros informativos, revistas, enciclopedias…

Conocer sus intereses y motivaciones

No todos tenemos los mismos gustos. Y la lectura no se debe imponer, mucho menos a los niños. Es fundamental comunicarse con ellos, conocer sus gustos y motivaciones, hacerlos partícipes de sus elecciones lectoras. Tal vez les atraigan las mascotas, o el deporte, o la naturaleza, o los dinosaurios… Ofrezcamos lecturas que estén relacionadas con sus intereses. Los libros informativos son muy interesantes para desarrollar los hábitos lectores en cualquier edad.

Muchas editoriales y librerías que recomiendan libros organizados por rangos de edad. Realmente, lo que importa no son los años del lector, sino sus intereses y curiosidades. Se han estudiado las motivaciones de los diferentes rangos etarios y en función de eso se han establecido clasificaciones, pero son únicamente una guía.

Ofrecer variedad

Muy relacionado con los puntos anteriores: ofrece la mayor variedad de posibilidades. A veces ni siquiera nosotros mismos nos interesamos por un tema hasta que nos surge la curiosidad… y de ahí, al libro. A veces resulta a la inversa, y una buena lectura deviene el detonante de la curiosidad.

Permitir que el niño escoja

No hay mejor forma para saber cuáles son los intereses lectores y de vida de una persona que permitirle escoger. Por muy pequeño que sea el niño, puede decidir lo que le llama la atención y lo que no. Siempre dentro de los límites de la lógica y la coherencia, por supuesto.

Buscar ayuda

Seguir algunos de los consejos anteriores puede parecer un poco complicado, incluso se puede creer que no contamos con los conocimientos suficientes. Es lógico. En ese caso, siempre podemos buscar ayuda de especialistas. En las bibliotecas y librerías hay personas muy preparadas y con gran conocimiento de los libros, que pueden ofrecernos asesoría. Las visitas a las bibliotecas tienen la ventaja de que puedes encontrar la variedad de libros que necesitas sin que represente un problema económico.

Visitar bibliotecas y librerías

No importa que no compres siempre (o nunca), pero haz que las visitas a librerías y bibliotecas sean algo cotidiano. En muchos centros comerciales hay librerías. Puedes hacer un alto en tus compras sin necesidad de desviarte demasiado de tus actividades rutinarias. Asimismo, existen variadas ferias y eventos culturales relacionados con la lectura. Incluso hay algunos que se desarrollan en la web.

Asistir a funciones de cuentacuentos profesionales

Foto tomada por Nicolás Villacís. Proyecto Yo amo leer, Ecuador.
Clic aquí para visitar sus redes sociales.

Lleva a los niños a disfrutar de la narración de cuentacuentos profesionales. Localiza en tu zona de residencia dónde se realizan este tipo de funciones. En las ciudades grandes suele haber muchos espacios, incluso gratuitos. Pero también puedes encontrar muchas funciones en plataformas digitales como YouTube. En lugar de ver televisión comercial o jugar videojuegos, pueden destinar un tiempo a compartir en familia este tipo de contenidos.

La lectura debe estar dentro del área del juego, no del deber

La peor estrategia para motivar el hábito de leer es la imposición. La lectura debe promoverse como un hábito de placer, no como un deber escolar. En ese sentido, es muy importante que se lea literatura, más allá de las lecturas académicas que el niño está en la obligación de hacer para vencer las materias que le imparten en la escuela.

«En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia».

Miguel de Cervantes

*Las opiniones emitidas en este artículo son responsabilidad de su autor.

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